—"No la sueltes", bufó el alfa, que había llegado para reclamar su parte. Cuando la hubo rematado, fue empujado por el líder, que se hizo con la presa. Deseaba a la madre del joven. Ella observó cómo el alfa apartaba a su vástago para arrebatarle la presa y, entonces, se encaró a él. El alfa tuvo que recular.
M. D. Álvarez
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