sábado, 1 de agosto de 2026

Que no escape.

—"Deja de jugar con la comida", rugió el alfa al joven e inexperto licántropo, al que se le había escapado la presa. Este fue tras ella a la velocidad del rayo y saltó sobre aquella gacela, que, horrorizada, intentaba zafarse del aterrador mordisco que él lanzó a su cuello.

—"No la sueltes", bufó el alfa, que había llegado para reclamar su parte. Cuando la hubo rematado, fue empujado por el líder, que se hizo con la presa. Deseaba a la madre del joven. Ella observó cómo el alfa apartaba a su vástago para arrebatarle la presa y, entonces, se encaró a él. El alfa tuvo que recular.

M. D. Álvarez 

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