miércoles, 26 de agosto de 2026

Entre el algodón de azúcar y el tiro al pato.

La había perdido entre el algodón de azúcar y el tiro al pato. La buscó desesperado; era muy pequeña, pero con una determinación endiablada. 

Habían discutido por un osito de peluche. La llamó aterrorizado, pero el bullicio ahogó su voz. 

Se dirigió a la caseta de seguridad y tomó el micrófono. —Angie, mi sol, tengo tu osito. Ven, siento haberme enfadado, dijo compungido. 

Dos minutos después, la chiquilla corrió con lágrimas en los ojos a los brazos de su padre, quien la aupó con cariño.

M. D. Álvarez 

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