jueves, 6 de agosto de 2026

Domador de nubes.

Regía los cielos con férrea mano, arremolinaba nubes para generar un lecho cómodo donde poder descansar con su amada, que juguetonamente jugaba con los atributos de su amante, que excitado la besaba con lujuria, mientras estrujaba con suavidad sus dulces pechos, haciéndola gemir de placer.

Los labios de él se deslizaron por su cuello, marcando un camino de fuego hasta el hueco de su clavícula, mientras sus manos exploraban cada curva con devoción. Ella, entre jadeos, enredó los dedos en su cabello, atrayéndolo más hacia sí, como si temiera que el menor espacio entre ellos fuera demasiado.  

"¿Qué más quieres?" murmuró él contra su piel, la voz cargada de deseo.  

Ella respondió con una risa baja, sensual, guiando su mano hacia la cintura, donde la tela fina era apenas una barrera irritante. "Todo... pero despacio," susurró, antes de capturar sus labios en un beso que prometía noches enteras de entrega.  

Las nubes, obedientes a su voluntad, se cerraban alrededor como un dosel íntimo, aislándolos del mundo. El viento susurraba melodías antiguas, mezclándose con sus gemidos, mientras el cielo mismo parecía arder con la pasión de dos seres que se amaban sin límites.  .

M. D. Álvarez 

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