lunes, 3 de agosto de 2026

No jueges con la comida.

—Deja ya de jugar con la comida —ordenó su madre mientras el joven jugaba con un gazapo.  

—Pero mamá, es mi amigo, no es comida —protestó el pequeño, que cogió el gazapo y lo devolvió a la conejera.  

Su madre lo miró con tristeza; sabía que su pequeño no conocía nada del mundo al que un día debería adentrarse y removió su despeinada cabellera. Sus ojos azules la miraron con alegría.  

—Verás, mi amor, hoy para comer tienes una sorpresa —dijo ella.  

El pequeño la miró, intentando descubrir qué había para comer.  

—Anda, vamos y lo verás —dijo ella. 

Él no se había dado cuenta de que faltaba uno.

M. D. Álvarez 

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