domingo, 23 de agosto de 2026

La sangre de Medusa.

Fue el momento en que mataron al árbol, justo cuando la flecha se clavó en su recia corteza. La punta, impregnada de la sangre de la Gorgona Medusa, hizo que el majestuoso árbol muriera al instante.

La divina Diana lloró amargamente, pues aquel frondoso y exuberante árbol estaba dedicado a ella. No era un árbol cualquiera; era su árbol. Su padre lo plantó cuando ella nació, y ahora yacía seco, totalmente muerto por una flecha lanzada por la bella Atalanta, una joven de su séquito.

M. D. Álvarez 

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