Él, con su sonrisa bobalicona, la mira y dice: —Por lo valioso que soy.
—Nooooo, ni mucho menos, no me has entendido. Una perla dañada e inservible.
Su sonrisa se esfumó y su mirada azul palideció. Se giró, encarándose con ella: —¿Soy una mierda? ¿Eso estás diciendo? ¿Y todos los años que llevamos juntos no han servido para nada?
¿A caso crees que no sé que tonteas con mis amigas? —dijo Angie. .
Ellas no significan nada para mí; tú lo eres todo —respondió él.
Pero ya era tarde...
M. D. Álvarez
No hay comentarios:
Publicar un comentario