En la ciudad de Vrindavan, donde Marcus había localizado una célula del mal, estaban de celebración. Celebraban la famosa batalla de los colores, también conocida como Rangwali Holi. Debía encontrar a Angie antes de que la población en masa saliera de sus casas, cargada de polvos de colores y agua. Marcus sabía que, si lo pillaban en medio de la aglomeración, no podría desarticular el corpúsculo malvado que se había instalado en la sagrada ciudad de Vrindavan.
Había dejado a Angie en el Hotel Radisson, descansando tras una larga noche de festejos. Se dirigía al centro neurálgico de la ciudad; faltaban apenas cinco minutos para dar comienzo a la mayor fiesta del calendario hindú.
Si no se daba prisa, lo atraparía entre la multitud. Vislumbró un grupo de encapuchados vestidos de negro y se fue hacia ellos. En aquel momento, fue bombardeado con polvos de colores; había dado comienzo la fiesta de Holí, pero no podía dejarlos escapar y dejó salir al licántropo que llevaba dentro. Los que lo rodeaban ni se inmutaron y siguieron lanzando polvos de colores.
El pobre Marcus se tuvo que retirar y, al llegar al hotel, descubrió que Angie lo encontraba adorable. Su pelaje negro, como el vantablack, estaba teñido de vivos colores que le daban un tierno aspecto de lobito arcoíris.
Continuará...
M. D. Álvarez