viernes, 30 de octubre de 2026

Tenochtitlan.

El origen mitológico de los aztecas, según las leyendas, surgió en un lugar mítico llamado el lugar de las garzas, o Aztlán. Fueron creados por Quetzalcóatl, quien viajó al inframundo, Mictlán, para rescatar los huesos de las eras anteriores. Los pulverizó, los mezcló con maíz molido y vertió su sangre, moldeando una pareja. A ella la llamó Oxomoco y a él lo llamó Cipactónal.

Crecieron y se multiplicaron de tal forma que ya no cabían en Aztlán. Entonces, Huitzilopochtli los sacó de Aztlán, y los llevó en peregrinación a Chicomostoc, las siete cuevas, donde vivieron hasta que Huitzilopochtli les ordenó partir en busca de nuevas tierras. 

Guiados por él, caminaron por nuevas tierras hasta dar con una que encontraron en un gran lago con varias islas, y en una de ellas un águila estaba devorando una serpiente sobre un nopal. —Ahí —dijo Huitzilopochtli a Tenoch, el primer rey sacerdote de los aztecas—, ahí edificaréis la gran ciudad de Tenochtitlan; crecería y conquistaríais un vasto imperio.

M. D. Álvarez

Glosario de términos en náhuatl.

Aztlán: Lugar de las garzas.
Quetzalcóatl: Serpiente emplumada.
Mictlán: Lugar de los muertos
Oxomoco: Resina de dos pinos.
Cipactónal:  Espíritu del lagarto.
Chicomostoc: Lugar de las siete cuevas. 
Huitzilopochtli: Colibrí del sur.
Tenoch: Tunal sobre piedra.
Tenochtitlan:  Lugar de tunas sobre piedra.

En la noche de bodas.

Con suerte, un punto y seguido sería suficiente para agregar la siguiente cláusula: debía ser adecuada para comprar su amor.

Tras la rúbrica, él la miró con ternura y dijo: "No dejes que nadie te toque; ahora eres mi esposa".

Ella lo miró y vio su sonrisa; parecía calmada, pero escondía una maldad aterradora que, de haberlo sabido, sus padres no la habrían ofrecido en matrimonio. La noche de bodas descubriría que aquel hombre era un vampiro y que lo que quería era su sangre.

M. D.  Álvarez 

jueves, 29 de octubre de 2026

Aquiles y Briseida.

Con suerte, un punto y seguido daría paso a un relato más largo que iría destilando estilo y donaire, según le iban dictando sus adoradas musas. 

La favorita de él era la musa de la historia, Clio, que llevaba la voz cantante y le susurraba al oído una hermosa historia de amor entre Aquiles y la noble sacerdotisa de Apolo, Briseida. 

Pero el final no fue tan trágico; en su historia, los dos sobreviven y se retiran a la región de Ftía, donde Aquiles la amó con delicadeza y pasión.

M. D. Álvarez 

En la inclusa

No porque no me quisieran; es más, creo que lo hicieron por eso. Se vieron abocados a abandonarme en aquella inclusa. Pensaron que aquellas adorables monjitas cuidarían de un adorable bebé de ojos azules, pero con un genio de mil demonios, y acertaron. 

Esas nobles siervas de Dios doblegaron mis berrinches con cánticos de alabanzas, y según fui creciendo, en gallardía e ingenio, mayor era el amor que ellas me daban. 

Sabían que estaba destinado a grandes hazañas y​ así, armado de fe, orgullo y amor, abandoné el convento dispuesto a conquistar un mundo que aún me esperaba.

M. D. Álvarez 

miércoles, 28 de octubre de 2026

El divino hijo de Homero.

Con suerte, un punto y seguido le daría la oportunidad de escabullirse entre líneas, ya que era un hábil escapista literario con dotes de redacción impecable y una lírica vertiginosa.

Aquel punto y seguido lo catapultaba a mundos olvidados donde los cuentacuentos eran dioses. Y él era heredero directo del mayor cuentacuentos de la historia. 

Así que, tras el punto y seguido, siguió destilando historias que fluían como ríos a través de su pluma inmortal, pues era hijo del divino Homero, escritor de historias épicas.

M. D. Álvarez 

Loco por ella.

Con suerte, un punto y seguido era lo que necesitaba: su historia y lograría conseguir su final feliz con ella, aunque le costara la vida. Su relación lo traía de cabeza; no sabía por dónde cogerla y sus continuas salidas de tono lo sacaban de quicio.

La última vez que la vio, estaba tonteando con su mejor amigo. Ella sabía que él estaba loco por ella y trataría de apartarlo de ella. 

Cuando vio su frustración en su mirada, calmó su dolor diciéndole: "Tú eres el único que hace latir mi corazón."

M. D.  Álvarez 

martes, 27 de octubre de 2026

El rugido de Angie.

—Marcus, que no me entere de que has estado jugando con tus amigos a ver quién las tiene más grandes.

La oyó rugir; aquello puso en polvorosa a los amigos, que pillaron su ropa y salieron escopeteados por donde pudieron. Muchos no se cruzaron con ella, pero los menos afortunados no tuvieron tanta suerte y salieron con los rostros marcados por la mano de Angie.

Ya en la calle, uno de ellos se volvió y pudo vislumbrar cómo se lanzaba, cual pantera, sobre el cuerpo de Marcus. Lo que no logró comprender es que la cazara al vuelo se la llevara a la cama.

—¿Tú crees que estará bien? —preguntó uno.

—Ese, ese no le teme ni a las panteras en celo —respondió otro, acabando de vestirse—. Seguro que la está calmando como solo él sabe, respondiendo con una sonora carcajada.

M. D. Álvarez