Un pétalo, tan solo, era menospreciado por las demás flores que conservaban todos sus pétalos. Sin embargo, este humilde pétalo fue el único que se sacrificó por el amor a su rosa..
Decidió caer sobre una pequeña oruguita que se disponía a trepar al tallo de su amada rosa, de un rojo tan intenso como su propio corazón. Prefirió saltar sobre ella y evitar que subiera y devorara a su amada rosa.
La pequeña oruguita, al ver el valor de aquel pétalo, decidió respetar a la hermosa rosa y se dirigió, ante el estupor de las que lo habían menospreciado, en dirección a ellas.
M. D. Álvarez