lunes, 16 de marzo de 2026

Enana blanca.

El trabajo de él era determinante para localizar posibles estrellas a punto de implosionar, ya que debía colocar un gigantesco cargador para proveer de una gran cantidad de energía alternativa, puesto que en su mundo no les quedaba mucha materia de la que tirar para convertirla en energía.

Debía buscar estrellas binarias donde una de ellas fuera una enana blanca, ya que cuando esta implosionase, la energía que liberara sería extraordinaria y sería recogida en el gigantesco cargador. Él había localizado una justo en uno de los brazos de la galaxia Abell 1835 IR, ubicada en la constelación Canis Major. Le llevó más de 7 años localizar una enana blanca a punto de implosionar. Colocó el dispositivo de carga y regresó a la Tierra, donde su amada esposa lo esperaba con pasión.. 

Cuando lo localizaron en la órbita de Marte, supieron que había tenido éxito. En cuanto tomó tierra, fue recibido como un gran héroe, pero él solo la buscaba a ella. Cuando la divisó entre la muchedumbre, corrió hasta ella, la abrazó y la besó con dulzura.

A los pocos días, la sonda colocada junto al gigantesco cargador comenzó a enviar datos y más datos, hasta que, de pronto, un gran fogonazo en el cielo, que duró apenas quince segundos, dejó de transmitir. Tras esto, la energía irradiada por aquella explosión fue llegando a los dispositivos electrónicos; la Tierra volvía a ser un faro de civilizaciones en el universo, todo ello gracias a él.

M. D. Álvarez

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