sábado, 21 de marzo de 2026

Mi diosa.

¿Sabéis cuándo sentís que algo es verdaderamente divino? Lo idolatras, así se sentía él al verla a ella; su calidez, templanza y hermosura lo embargaban. Hasta el arrobamiento, se sentía transportado a un mundo lleno de amor y color.

Cuando ella apareció en su radar, sintió que ya no tenía que seguir buscando; ella sería su elegida.

Se embarcó en la mayor de sus aventuras: la conquista de la joven diosa, que al principio lo observaba con desidia. Solo veía a un joven que trataba de cortejarla con medios lo suficientemente poderosos como para hacerla vibrar.

Con el transcurso del tiempo, ella se fue encariñando con el joven, que seguía llevándole hermosos presentes y luchaba contra los que osaban ofenderla. Aquello la fue enamorando hasta que un día uno de aquellos bárbaros lo hirió de una puñalada en el corazón. Ella descendió de su pedestal y fulminó a aquel bárbaro que había dado muerte a su mayor defensor; se arrodilló al lado del joven que, con el último aliento, dijo: —Si tan solo necesitabas que entregara mi corazón para que descendieras de tu pedestal, lo habría hecho mucho antes".

Ella depositó su cálida mano sobre su pecho y, alzándolo con un suave beso, le otorgó lo que él más deseaba: una vida con su amada diosa, que lo ensalzó de la siguiente manera:

—Jamás dudé de tu valor, mi joven protegido. Desde hoy estarás a mi lado como mi pareja."

M. D. Álvarez

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