miércoles, 18 de marzo de 2026

Hermano Marte. 2da parte.

El guijarro de rodio, al ser tocado por el joven, se activó con una tenue luz violácea. No era una piedra, sino una llave. El Regente explicó que los "sembradores de estrellas" eran antiguos arquitectos de la vida y que el rodio servía para convocarlos en momentos de gran necesidad.

La geobomba no solo había dañado la superficie, sino que había fracturado el núcleo del planeta, desestabilizándolo lentamente. Marte se estaba muriendo. La única esperanza era contactar a esos seres ancestrales.

La misión ya no era de explotación, sino de salvación. Una alianza entre dos mundos, guiada por la fe en una leyenda cósmica y en la esperanza que un joven héroe sostenía en la palma de su mano.

Adner se preguntó cómo podía comunicarse si tan solo era un simple humano. El Regente le respondió: —"No eres un simple humano; tu carácter noble y altruista te llevarán a superar todos los obstáculos que se presenten. En ti está nuestra esperanza y la de tu mundo.".

M. D. Álvarez 

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