lunes, 9 de marzo de 2026

Su leñador favorito.

Había errado el hachazo sobre el tronco seco de aquel enorme ciprés y se había hundido el hacha en su pierna, causándole una grave herida a la altura de la vena femoral profunda; casi se desangraba. 

De no haber estado ella, seguramente no lo habría contado. Mantuvo el hacha en la herida; si la hubiera retirado, él ya estaría muerto. Con ayuda de dos recios leñadores, lo trasladaron al hospital más cercano, donde pudieron reconstruir la vena femoral profunda; al menos no se había seccionado el nervio ciático. 

Le esperaba una buena temporada de descanso, pero ella no iba a permitir que regresara a su puesto hasta que estuviera al 100%. Él era su leñador favorito.

M. D. Álvarez 

No hay comentarios:

Publicar un comentario