viernes, 20 de marzo de 2026

Esposas.

Se despertó atado a la cama y con su mejor amiga a su lado. No recordaba la noche anterior, pero ella parecía satisfecha.

Caraspeó y le susurró: —"¿Puedes quitarme las esposas?"

Ella abrió los ojos y lo miró con deseo.

—"No me voy a escapar", —dijo él con ironía.  

Ella se quitó la llave que llevaba al cuello y lo soltó.

—"Lo de ayer debió de ser apoteósico si has tenido que esposarme", —dijo él tratando de recordar.

—"No lo sabes tú bien. Lo hicimos en todos los sitios más inverosímiles que te puedas imaginar, hasta que te traje a mi cama y logré atarte. Disfruté con tus atributos y nos corrimos los dos. Sabes que eres inagotable y creo que podemos hacerlo otra vez", —dijo ella, subiéndose sobre él.

Él la miró, aún un poco aturdido, mientras su mente trataba de recuperar fragmentos de la noche anterior. La sonrisa traviesa de ella lo hacía sentir una mezcla de nervios y emoción.

—"¿En serio hicimos todo eso?" —preguntó, intentando recordar, pero solo podía imaginar escenas disparatadas llenas de risas y locura.

Ella se inclinó hacia él, su aliento cálido acariciando su piel. 

—"Sí, y si te portas bien, tal vez pueda dejarte recordar más," —dijo, guiñándole un ojo mientras comenzaba a desabrocharse la blusa, revelando un destello de piel que lo dejó sin palabras.

—"No sé si soy capaz de soportar otra ronda tan intensa," —respondió él con una sonrisa nerviosa. —"Aún me duele el cuerpo."

Ella se rió, su risa como música en sus oídos. 

—"Eso es solo una señal de que lo hicimos bien. Pero no te preocupes, tengo algunas ideas nuevas para esta vez," —dijo con complicidad, mientras se movía lentamente sobre él.

Él sintió un escalofrío recorrer su espalda. Mientras ella se acercaba más, las dudas comenzaron a desvanecerse. Quizás la noche anterior no había sido solo una locura; tal vez era el comienzo de algo más profundo entre ellos.

—"¿Y si esto cambia nuestra amistad?" —preguntó él, un poco más serio.

Ella lo miró a los ojos, su expresión cambiando a una más contemplativa.

—"A veces, Luzia," —dijo suavemente— "las mejores cosas surgen del caos. ¿Te atreves a descubrirlo conmigo?"

Él sonrió, sintiendo que el riesgo valía la pena. 

—"Definitivamente estoy listo para otra aventura," —respondió con determinación, mientras la abrazaba con fuerza.

La habitación se llenó de risas y promesas, mientras ambos se sumergían en un nuevo capítulo de su historia juntos.

M. D.Álvarez 

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