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jueves, 5 de marzo de 2026

Sin ellos, nada tendría sentido.

—No los puedo dejar tirados, vociferoó  Sin ellos, nada de lo ocurrido tendría sentido. No habría conocido a Angie; se la habían presentado sus amigos, que conocían su personalidad tímida. Sí, fue una encerrona, pero lo hicieron por su bien. Sabían de su necesidad de ser feliz. Tenía un corazón noble y tierno, y siempre terminaba roto y ninguneado, pero ahora ella lo llenaba de felicidad. Regresó junto a ellos y los abrazó con fuerza.

—Gracias por todo, amigos míos —dijo sonriendo.

Ellos comprendieron lo mucho que le había costado y lo abrazaron. Eran amigos desde niños y lo vieron sufrir; ya tocaba ser feliz.

M. D. Álvarez 

jueves, 30 de octubre de 2025

La mina de oro.

Te puedes hacer de oro, rezaba el cartelito de aquella tiendecita donde ofrecían todos los materiales para buscar oro; incluso ofrecían mapas de antiguas minas donde puede que, hace mucho, pero mucho tiempo, se encontrara oro. 

"Este mapa te llevará a la mayor mina de oro de la historia", le dijo el dependiente. El mapa parecía viejo, pero la "X" marcaba el lugar, y ese era de la colina rocosa de Shere, en Nigeria. Mal sabía el dependiente que aquel era el único mapa auténtico. Lo descubrí con el primer golpe de pico; la roca que cayó dejó a la vista la veta madre más grande.

M. D. Álvarez

jueves, 11 de septiembre de 2025

El tesoro.

Las obras del convento habían comenzado hace meses, pero los obreros aún no habían descubierto el misterio que se escondía tras los muros antiguos. Una mañana, al derribar una pared, encontraron un pasadizo secreto. La curiosidad los llevó a explorar el oscuro túnel, que parecía no tener fin. 

Al final, una puerta de madera tallada reveló una biblioteca olvidada, llena de libros antiguos y pergaminos. Entre ellos, un diario narraba la vida de una monja que había vivido allí siglos atrás, guardando secretos de alquimia y sabiduría ancestral. 

Las obras del convento habían desenterrado un tesoro invaluable.

M. D. Álvarez 

domingo, 31 de agosto de 2025

La llamada.

Las obras del convento habían comenzado al amanecer, llenando el aire con el sonido de martillos y risas. Las monjas, con sus hábitos oscuros, trabajaban codo a codo, uniendo sus fuerzas en un esfuerzo colectivo. Entre ellas, Sofía, la novicia, que apenas contaba con 18 años, había oído la llamada y ahí estaba su fe. 

Mientras levantaban paredes, ella percibió una hermosa luz dorada que emanaba de un robledal cercano. Se aproximó y descubrió a un precioso querubín que le dijo: "Tú serás la portadora de su palabra", y después, siempre la luz dorada le mostró el camino hacia su vida monacal.

M. D. Álvarez