miércoles, 5 de agosto de 2026

Noche de bocadillos de calamares.

Esa noche saldrían a cenar un bocadillo de calamares. Cuando llegaron a la bocatería, se encontraron con una cola de aquí te espero. Ella tenía frío, no había cogido nada más que un jersey. Él se quitó su plumas y se la cedió gentilmente. 

Cuando por fin llegaron al mostrador, la puerta se abrió de golpe y un encapuchado entró con una recortada, gritando: "¡Arriba las manos! Esto es un atraco".

Eso lo enojó de sobremanera y se lanzó a por el arma, sujetándola con su mano derecha. Noqueó con la izquierda al atracador. La noche acabó mal para el atracador, pero bien para ambos; los bocadillos salieron gratis.

M. D. Álvarez 

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