lunes, 31 de agosto de 2026

La luz de mis ojos.

Como cada fin de semana, sus encuentros acababan en disputa. Aunque aquel día algo cambió: se reunieron en la .noria, el ambiente se fue caldeando, pero no podía escapar de su órbita. 

Era la luz de mis ojos; aquella vez quise, por una vez, no discutir por nimiedades y casi lo conseguí. Si no fuera por el desliz cometido, ella me miró como si no me conociera y se precipitó al vacío. Su dolor, desde entonces, me acompaña sin permitir que vuelva a ser feliz.

M. D. Álvarez

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