Esta vez, nos dimos cuenta de que estábamos habitando un bucle muy fácil. La intensidad de nuestro amor y la pasión con la que nos amábamos se convirtieron en una trampa que nos atenazaba hasta casi asfixiarnos.
Nos llevó un tiempo darnos cuenta, pero por fin deseamos descansar y salir de aquel bucle interminable de pasiones mal contenidas. Nos dimos un tiempo y, si al finalizar seguíamos deseando lo mismo, nos dejaríamos atrapar por aquel ciclo sin fin de pasiones.
M. D. Álvarez
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