sábado, 28 de marzo de 2026

El vigilante

Su forma de vestir informal, con camisa a cuadros y tejanos, lo convertía en un chico cualquiera, pero no era un chico cualquiera; era un capitán que estaba de incógnito. No perdía la oportunidad de demostrar a su equipo que él siempre estaba presente en las misiones arriesgadas, y aquella en la que estaba embarcado lograba, por partida doble, cuidar de un efectivo muy valioso y, a la vez, realizar el seguimiento del capo más buscado.

El efectivo del que debía cuidar era su pareja, que llevaba a cabo las labores de inspección de los edificios a vigilar, así como la instalación de cámaras y micrófonos..

Mientras observaba a su pareja colocar un micrófono con manos expertas, una sombra cruzó la ventana del piso superior. Su instinto gritó. La misión se torcía. Actuando rápido, se deslizó entre la multitud, su voz un susurro urgente en el comando del equipo: "Abortar, es una trampa". Pero era demasiado tarde. Su compañera, sintiendo el peligro, se giró justo para ver cómo dos hombres la encañonaban. El capitán contuvo el aliento, cada músculo en tensión. El capo, con una sonrisa fría, apareció detrás de ellos. Lo sabían. Los habían cazado, o no, con él todo salía a la perfección, y aquella misión no iba a ser diferente.

M. D. Álvarez 

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