Sus amigos lo estaban poniendo a prueba; sabían que ella era su debilidad y trataban de hacerle cambiar de opinión. Querían que la dejara, ya que ella era su punto débil, pero no lo conocían bien; él era capaz de protegerla a ella y a su grupo.
Desafiante y lleno de determinación, él se apartó de sus amigos. Su mirada mostraba una resolución inquebrantable.
—Ella es mi fuerza y mi refugio. No importa lo que digáis, no la abandonaré. Bramo colerico
Con cada paso, sentía el peso del conflicto, pero también la firmeza de su decisión. .
M. D. Álvarez
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