sábado, 14 de marzo de 2026

El gemelo oscuro.

Ella no sabía nada de que él tuviera un hermano, y mucho menos que fuera gemelo. Pero lo que no podía sospechar era por qué se lo ocultaba, hasta que los vio juntos. Él seguía siendo adorable y tierno con ella, pero su hermano gemelo la observaba con codicia, deseo y lujuria.

Solo había una forma de diferenciarlo de aquel salvaje: sus ojos eran distintos. Su amado tenía los ojos de un color azul celeste, y aquel brabucón los tenía de color avellana. Él no deseaba dejarla a solas con su gemelo; conocía los apetitos salvajes de su hermano. Si la hubiera perdido, aunque solo fuera un instante, su hermano la habría montado y saciado sus deseos carnales con ella.

Él sabía lo autodestructivo que era su hermano y lo protector que él era con ella, así que decidió expulsarlo de su territorio con una advertencia: si volvía por allí, lo despedazaría sin contemplaciones. .

Continuará....

M. D. Álvarez 

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