martes, 29 de septiembre de 2026

Con o sin tarjeta.

Ey, rubia, tienes un tipazo como para darte un buen meneo. Aquello la hizo dar un respingo; nadie se había atrevido a hablarle de esa manera, y mucho menos con su novio al lado, que, muy caballerosamente, se levantó y se acercó al gañán que había hablado de aquella manera a su chica. Se agachó y, al oído, le dijo:

"Tú sabes lo que te podría hacer tan solo con la tarjeta de crédito que llevo en el bolsillo. Mejor levántate y pídele disculpas, o me veré forzado a abrirte la garganta, no con la tarjeta, sino con mis propias manos." 

Aquello dejó al patán lívido, que a duras penas logró levantarse e ir a pedir disculpas a la jovencita que permanecía cohibida por el comentario de aquel facineroso.

M. D. Álvarez 

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