martes, 1 de septiembre de 2026

Un año.

Un año exacto. Doce meses en los que el dolor de una ruptura se transformó paulatinamente en una calma extraña, un renacer amargo pero firme. 

Miró por el cristal hacia la calle empapada por la lluvia. Sus dedos dejaron caer la carta que jamás llegó a enviar. 

Ya no había rencor ni nostalgia quemándole las entrañas; solo la certeza absoluta de que el tiempo al fin había cumplido su promesa de libertad.

M. D. Álvarez 

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