Ella lo miró con un brillo de duda en los ojos.
—¿Me seguirás queriendo cuando esté más gorda? —inquirió, tocando su vientre.
—No solo te seguiré queriendo, sino que adoraré tus curvas, y cuando el pequeño haya nacido, me seguirás volviendo loco aunque queden algunos kilos de más —respondió él, besando su vientre justo cuando el bebé se movió.
—¿Lo has notado? —dijo ella, sonriendo.
—Sí, será fuerte y adorable como su madre —dijo él, visiblemente feliz.
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