Con su estructura ósea, debía ser fuerte para soportar su musculatura. Era un ejemplar fuerte y poderoso; su naturaleza híbrida le daba la capacidad de superarse a sí mismo en todo tipo de pruebas. Pero él tan solo quería amar a su protegida.
Era una delicia ver cómo ella salía disparada cuando lo veía volver; se lanzaba a abrazarlo y besarlo con desesperación.
—Ey, ey, ey, ¿qué pasó? Si tan solo he ido a por un vaso de agua —dijo él, cogiéndola por la cintura y alzándose para besarla con ternura..
—Es que te echa de menos, refirió ella con su dulce mirada.
—Creo que vamos a tener un grave problema cuando tenga que ausentarme durante las batallas, respondió él, dejándola con mimo en el suelo.
—Entonces iré contigo, mi aguerrido licántropo, -sentenció ella con suficiencia, adoptando una pose de ataque.
Él la miró divertido y soltó una sonora carcajada. —Sabes, creo que si te presentas así en el campo de batalla, nokearás a algún enemigo, -dijo, observándola con visible deleite.
Ella se dio cuenta de que tan solo llevaba puesta la ropa interior que a él tanto le gustaba y dijo: —"Esto es solo para ti, mi guapetón."
M. D. Álvarez
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