Así que susurró al oído: "Mi vida, resiste. Lucha, tú eres más fuerte que esa pesadilla. Vuelve conmigo, Esperanza y Devastación te necesitamos".
Él podía oír su voz susurrándole ánimos y fuerza; solo así logró vencer a aquella horrible criatura de cuatro metros que lo amenazaba con sus ocho dantescos brazos, de los que logró zafarse y huir de aquel monstruo que lo aterrorizaba cada noche. Ella lo besó con delicadeza al percibir que había vuelto.
—Creí que te perdía, -susurró al oído.
Continuará...
M. D. Álvarez
No hay comentarios:
Publicar un comentario