jueves, 24 de septiembre de 2026

Romántico melancólico.

Las olas apenas los balancean como si fueran columpios mecidos por la brisa. 

Esos mismos columpios donde él se declaró, rodilla en tierra y bajo un aguacero torrencial, ahora eran trasladados por dos transbordadores en dirección a su isla privada, donde pasarían a formar parte de su colección de momentos románticos con los que a Héctor le gustaba agasajarla. 

Ella se dejaba querer; sabía lo mucho que significaban para él los recuerdos. No tenían recuerdos felices, y ella llenó todos los vacíos, como olas trayendo la alegría a su vida.

M. D. Álvarez

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