lunes, 29 de junio de 2026

Su olor en la brisa.

Ya está aquí otra vez la corriente de aire que lo envuelve y juega a arremolinarle su cabello largo y ondulado, pero, ¿qué esperaba allí, en lo alto? 

La brisa se acrecentó, trayendo sonidos de risas y chapoteos. Aunque también percibió el cálido aroma de su pareja; era el aliento suave transportado en aquel sereno y perfumado flujo de aire.

Descendió siguiendo al suave céfiro que lo llevó justo junto a su amada, quien, al verlo, sonrió y corrió hacia él, revolviendo su melena azabache, la misma que ondeaba mecida por el soplo de aire en la cima del risco.

M. D. Álvarez

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