martes, 2 de junio de 2026

El poeta de la luna llena.

El poema que él nunca terminó lo torturaba; no tenía sosiego. Su alma estaba plasmada en aquellos versos, pero nadie debía saber para quién iban dedicados, aunque poco importaba si no lograba terminarlo. 

Ella lo embelesaba y hechizaba; cada noche de luna llena lograba sacar a relucir su naturaleza mundana, y era en esas noches cuando su genio fluía en forma de versos para su amada. 

Esa noche concluirá su prosa y lo recetará a tu amor, que desde lo alto del firmamento anhelaba sus dulces palabras.

M. D. Álvarez 

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