Ella lo embelesaba y hechizaba; cada noche de luna llena lograba sacar a relucir su naturaleza mundana, y era en esas noches cuando su genio fluía en forma de versos para su amada.
Esa noche concluirá su prosa y lo recetará a tu amor, que desde lo alto del firmamento anhelaba sus dulces palabras.
M. D. Álvarez
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