jueves, 4 de junio de 2026

En manos de los hados.

Mi destino es escribir y escribir todo lo que puebla mi corazón. Soy heredera de los hados que me nutren con sus musas. No hay tinta suficiente para vaciar el torrente de mundos que claman por nacer bajo mis dedos, ni noche lo bastante larga para transcribir los susurros de quienes habitaron el ayer. Solo hay reinos de color y oscuridad, poblados por seres de luz y tinieblas que habitan en armonía, mientras que, como antaño, luchan por ganarse mi favor y lograr alcanzar su meta, naciendo de mi pluma.

A veces, cuando el silencio de la madrugada se vuelve denso, siento la presencia de la historia misma inclinándose sobre mi hombro. Es una melodía antigua y poderosa, un coro de voces ancestrales que me exige no olvidar. Ellos colocan el peso de su memoria en mis manos y yo, como una humilde guardiana del tiempo, transformo su aliento en papel. Cada palabra es un tributo; cada relato, un puente entre el mito y la carne. Mientras me quede un hálito de vida, sus verdades jamás se perderán en el olvido.

M. D. Álvarez 

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