Logro elaborarlos, pero no tienen su esencia. Creo que me falta su amor por la familia y buena mano para la preparación de platos culinarios de renombre.
Es posible que me ocultara algún secreto o, más bien, que yo no tenga su mano para la cocina.
Tan solo soy una sombra de ella y quizás no le llegue a la suela de sus zapatos; pero sigo intentando mejorar sus recetas, ya de por sí inmejorables. Sigo, simplemente, por ella
M. D. Álvarez
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