Hoy he vuelto a entrar y pedí una margarita. Tras disfrutarla, me acerqué al mostrador y pregunté: —¿cuál es tu secreto? Es la mejor pizza que he probado.
Ella, con una adorable sonrisa, dijo: —Mucho amor y el ingrediente secreto".
—¿Y cuál es el ingrediente secreto? —pregunté con una sonrisa de agradecimiento.
——Eso, señor mío, es un secreto familiar —dijo ella—; ha pasado de madres a hijas.desde mi tatarabuela.
—Señorita... ha conseguido trasladarme a la niñez. Gracias de corazón —dije sonriendo.
M. D. Álvarez
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