sábado, 20 de junio de 2026

No es un buen día.

No es un buen día para ser un osito adorable —dijo ella, viendo el mastodonte con el que su adorado Marcus debía luchar por salir de aquel laberinto de aterradoras creaciones oníricas. Ella lo reconfortaba; sabía que en sus sueños Marcus era invulnerable. Lo único que podía dañarlo era su estado, y en aquel momento Marcus sufría tremendos dolores, pero no se arredró. Luchó con todas sus fuerzas contra aquel animal.

Ella posó su cálida mano sobre el pecho de Marcus, que sintió en su estado onírico la calidad de su estado. Aquello le dio fuerzas, pues aquel brutal monstruo lo estaba vapuleando. Con un último esfuerzo, logró zafarse del ataque de aquel ser y, con un aterrador golpe, asustado, con su poderosa garra desgarró el cuello del animal, que al verse herido mortalmente se retiró, dejando a Marcus exhausto y medio muerto. Si ella no lo hubiera llamado, seguramente estaría muerto.

Continuará...

M. D. Álvarez 

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