A mí antes me gustaba el verano, pero ya no. No estamos en el infierno, pero el diablo se movería con verdadera felicidad; con las altas temperaturas, danzaría de forma frenética para que la tierra se convierta en el infierno.
Solo nosotros podemos impedirlo, pero parece que a ciertos corpúsculos no les interesa revertir este efecto tan destructivo.
M. D. Álvarez
No hay comentarios:
Publicar un comentario