jueves, 18 de junio de 2026

Cicatrices del pasado.

Lo habían localizado por un error que ella cometió sin darse cuenta. Le había tomado una muestra de cabello y no comprendía por qué era tan esquivo con su familia. Mandó analizar su ADN; necesitaba conocer sus orígenes. Lo amaba demasiado y quería conocer a su familia. No comprendía por qué no hablaba nunca de sus orígenes. 

En cuanto  él vio a aquel hombre recio y espigado, supo lo que había ocurrido. 

—Ya te puedes ir por donde has venido —le espetó. 

—Hijo, no seguirás dolido por aquello. 

Ella asintió ante el dolor que le produjo aquella visita; el rencor seguía enraizado en su corazón. 

—Lárgate antes de que pierda la poca cordura que me queda —dijo entre dientes. 

Su padre se dio la vuelta y desapareció. 

Ella le pidió perdón; solo quería conocer sus orígenes..

¿Sabes por qué no te he dicho nada de mi familia? —dijo, recuperando el control—. Cuando era tan solo un crío, me obligaron a enfrentarme con un aterrador monstruo —dijo, visiblemente alterado—. ¿Sabes por qué no me quito la camiseta en público? Ni tú has visto mi piel —dijo él, quitándose la camiseta—. Dejó a la vista aterradoras cicatrices que cubrían tanto su espalda como su pecho. Ella supo todo el dolor que debió sufrir de niño.

Se sintió apesadumbrada y triste. Él se dio cuenta de que ella se sentía culpable y, cogiendo sus manos entre las suyas y con todo el amor que pudo imprimir a su voz, le dijo: 

"Tú no has tenido la culpa, tan solo tenías curiosidad y yo he sido demasiado reservado en lo que atañe a mi familia."

M. D.  Álvarez 

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