Recuerdo verla picar las hierbas con un ritmo hipnótico sobre la tabla de madera gastada. Aquel aliño sencillo transformaba el pan humilde en un manjar de reyes.
Hoy, aunque sigo su receta al pie de la letra, el aire no vibra igual. Quizás el ingrediente secreto no era la proporción, sino sus manos cansadas y llenas de amor
M. D. Álvarez
No hay comentarios:
Publicar un comentario