Ya está aquí otra vez la corriente de aire. Vocifero, aterrorizado, sabía que vendría tras ella. Una columna de fuego se alzaba tras aquel vendaval, que, cual heraldo, anunciaba su llegada.
En cuanto la percibieron, se postraron ante ella, pero no fueron escuchados, pues tras ella se alzó un huracán de fuego y ceniza que lo asoló todo a su paso, arrasando a todo bicho viviente, incluidos los hombres.
No hay comentarios:
Publicar un comentario