sábado, 20 de junio de 2026

Hasta que la muerte nos separe.

Le había inutilizado los frenos, pero ella también pensó en lo mismo. Su matrimonio se suponía que iba bien, pero parece que no; él la engañaba y ella lo sabía. Su testamento le dio la idea: si él moría, heredaría todo. Él mantenía una relación con su secretaria, diez años más joven. Quería dejarla; ambos creían que se harían ricos heredando.

—Te veo después del trabajo —dijo él.

—Aquí estaré —respondió ella, lanzando una furtiva mirada a la mancha del líquido de frenos que comenzaba a salir de debajo del coche de él.

Ambos montaron en sus respectivos vehículos, pero ninguno de los dos volvió.

M. D. Álvarez

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