viernes, 30 de octubre de 2026

En la noche de bodas.

Con suerte, un punto y seguido sería suficiente para agregar la siguiente cláusula: debía ser adecuada para comprar su amor.

Tras la rúbrica, él la miró con ternura y dijo: "No dejes que nadie te toque; ahora eres mi esposa".

Ella lo miró y vio su sonrisa; parecía calmada, pero escondía una maldad aterradora que, de haberlo sabido, sus padres no la habrían ofrecido en matrimonio. La noche de bodas descubriría que aquel hombre era un vampiro y que lo que quería era su sangre.

M. D.  Álvarez 

No hay comentarios:

Publicar un comentario