Su equipo y él fueron enviados a inspeccionar aquella gigantesca fractura de la corteza. Según los sismógrafos, la fractura era desigual; en ciertos lugares se abría de forma abrupta y en otros parecía haber sido abierta con tiralíneas. Llegaron al lugar donde la corteza estaba más resquebrajada y observaron que era de una profundidad abrumadora. Él creyó percibir movimiento en las profundidades.anclo un par de pernos con el percutor y sujeto su mosqueton por el qué pasó la cuerda se puso el arnés y les dijo
Esperadme aquí, voy a comprobar que no hay peligro. Descendió a rápel hasta una cornisa a 200 metros del fondo. Desde allí, con sus gafas de infrarrojos, distinguíó cientos de miles de criaturas que, apretujadas, esperaban la noche para salir al exterior.
Ascendió en escalada libre y, cuando llegó arriba, ordenó a su equipo que colocara cargas de demolición a media altura. Su artificiera más avezada las colocó en los lugares estratégicos y él detonó las cargas, haciendo que la fractura cayera, sepultando a las aberrantes criaturas que, si hubieran logrado salir, habrían acabado con la humanidad.
M. D. Álvarez
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