Aquel crío la llevó al granero, donde con una hoz trató de herirla, pero la chiquilla se zafó de las manos de aquel niño.
Mientras eso sucedía, el aterrorizado niño que había presenciado el rapto de su hermanita seguía sin poder moverse, pero en cambio podía ver lo que aquel niño quiso hacerle a su hermana. Luchó contra lo que parecía una fuerza que lo mantenía inmovilizado, pero cuando aquel ser con su apariencia se despistó, utilizó la hoz para cortarse el cuello. No quería hacer daño a su querida hermana y, si esperaba, puede que no tuviera tiempo de evitar que lo poseyera de nuevo y terminara con su hermanita.
M. D. Álvarez
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