jueves, 8 de octubre de 2026

Apocalipsis.

—Cuando encienda el volcán, no habrá bicho viviente que sobreviva; esa es la ley, -dijo el señor de los volcanes. 

El volcán era una gigantesca montaña dormida. Al parecer, cada vez que el amo lo despertaba, era porque los pobladores de aquel olvidado mundo habían ofendido de forma ineludible al señor de los cielos, quien imponía, por mediación de su hijo, el dueño de los volcanes, un castigo ejemplar. 

—No sobrevivirá ningún poblador ni ninguna criatura; tras su destrucción, el mundo será creado de nuevo con nuevas criaturas y seres maravillosos de notable belleza. Así lo ordena y manda mi padre, y lo cumpliré.

M. D. Álvarez 

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