Mientras yacía en la cama del hospital, recibió una visita inesperada. Era ella, la hacker que había movido cielo y tierra para encontrarlo. Su nombre era Angie, y aunque habían trabajado juntos en misiones anteriores, nunca habían hablado de sus sentimientos más profundos.
Angie se sentó a su lado, y por primera vez, Marcus pudo ver la preocupación y el alivio en sus ojos. "No podía perderte", dijo ella con una voz temblorosa. "Eres más que un compañero para mí".
Marcus sonrió débilmente. "Gracias por no darme por perdido", respondió. "Tu determinación me salvó la vida".
Durante las semanas siguientes, Angie visitó a Marcus regularmente. Compartieron historias de sus vidas pasadas, sus sueños y sus miedos. Marcus descubrió que Angie había perdido a su familia en un accidente años atrás, y que desde entonces, se había refugiado en su trabajo y en la tecnología. Marcus, por su parte, le habló de su soledad en la isla y de cómo la esperanza de ser rescatado lo mantuvo vivo.
Justo cuando Marcus comenzaba a recuperarse, recibieron noticias alarmantes. La organización para la que trabajaban había sido infiltrada por un grupo de espías que buscaban tecnología avanzada para fines nefastos. Angie y Marcus se dieron cuenta de que su lucha por la supervivencia no había terminado; ahora debían proteger lo que más valoraban.
A pesar de su debilidad, Marcus insistió en unirse a Angie en la misión. Juntos, utilizaron sus habilidades únicas para desenmascarar a los traidores. Marcus aplicó las lecciones de supervivencia que había aprendido en la isla, demostrando que su experiencia en la adversidad lo había hecho más fuerte y astuto
La misión fue un éxito, y la organización estuvo a salvo. Angie yMarcus se dieron cuenta de que su vínculo era inquebrantable. Decidieron tomarse un tiempo para ellos, para sanar y construir una vida juntos. Sabían que los desafíos no habían terminado, pero también sabían que juntos podían superar cualquier cosa.
M. D. Álvarez
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