sábado, 10 de octubre de 2026

El soplador.

—Cuando encenda el volcán, saltaran chispas. Ponte tras de mí, dijo el forjador de vidrio a su aprendiz, que lo miraba con devoción. 

El volcán había sido su primera forja, pero llevaba años durmiendo; por eso, cuando llegó aquel aprendiz, decidió reactivar su primer crisol.

Una vez encendido, cogió la caña de soplador, introdujo un bloque de cuarzo con tonalidades rosáceas, sopló y comenzó a dar formas mientras el aprendiz lo miraba embobado.

—Te toca —dijo el maestro, cediéndole la caña. El chiquillo sopló una serie de miniaturas; el forjador dio su visto bueno: lo aceptaría como su aprendiz.

M. D.  Álvarez 

No hay comentarios:

Publicar un comentario