Cuando estuvieran a una distancia prudencial, el joven se elevó en un globo aerostático y, cuando estuvo a suficiente altura, agarró una férrea lanza de unos 7 metros y, con su poderoso brazo, la lanzó a la boca del volcán, que parecía una burbuja hinchada. Lo que sucedió a continuación fue que la burbuja estalló. Controlada.
M. D. Álvarez
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