jueves, 15 de octubre de 2026

La lanza celestial.

—Cuando encienda el volcán, no habrá vuelta atrás, rugió el bravo guerrero, enarbolando la lanza celestial. 

Un fuego ardía en sus entrañas, el mismo que alimentaba el ancestral que vivificaba la pasión que ardía por la hermosa y dulce dámisela que lo observaba hechizada en la distancia, arrebatada por la pasión que sentía por el gallardo soldado y por su valor en la batalla. 

Sabiéndose observado por su amor, blandía con destreza tan poderosa arma, arrasando filas y filas de gentiles guerreros que caían a diestro y siniestro bajo el empuje de tan belicoso mozo que lucharía por el amor de la doncella.

M. D.  Álvarez 

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