—Sí, según sus criadores, tan solo tiene tres meses.
—Pero eso es imposible, si parece un licántropo adulto —volvió a decir Adler—. Angie, ¿tú qué dices?
—Es una lindura —dijo ella, acercándose a la criatura que, al percatarse de la nueva presencia, se detuvo en seco y la observó con sus ojos azules. Se irguió y se acercó a Angie, que no parecía tenerle miedo. Se detuvo a dos centímetros y olfateó su pelo. Lo que sucedió a continuación fue que salió disparado como una bala y, en menos de dos segundos, estaba de vuelta con un ramo de violetas que había arrancado.
—Sí, es un amor —dijo Angie, colocando su mano sobre el pecho de aquel pequeño cachorro.
Continuará..
M. D. Álvarez
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