La favorita de él era la musa de la historia, Clio, que llevaba la voz cantante y le susurraba al oído una hermosa historia de amor entre Aquiles y la noble sacerdotisa de Apolo, Briseida.
Pero el final no fue tan trágico; en su historia, los dos sobreviven y se retiran a la región de Ftía, donde Aquiles la amó con delicadeza y pasión.
M. D. Álvarez
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