martes, 27 de octubre de 2026

El rugido de Angie.

—Marcus, que no me entere de que has estado jugando con tus amigos a ver quién las tiene más grandes.

La oyó rugir; aquello puso en polvorosa a los amigos, que pillaron su ropa y salieron escopeteados por donde pudieron. Muchos no se cruzaron con ella, pero los menos afortunados no tuvieron tanta suerte y salieron con los rostros marcados por la mano de Angie.

Ya en la calle, uno de ellos se volvió y pudo vislumbrar cómo se lanzaba, cual pantera, sobre el cuerpo de Marcus. Lo que no logró comprender es que la cazara al vuelo se la llevara a la cama.

—¿Tú crees que estará bien? —preguntó uno.

—Ese, ese no le teme ni a las panteras en celo —respondió otro, acabando de vestirse—. Seguro que la está calmando como solo él sabe, respondiendo con una sonora carcajada.

M. D. Álvarez

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