viernes, 31 de julio de 2026

El licántropo del erial azul.

En las vastas planicies de aquel abrasador erial de arena azul crecía salvaje un adorable y encantador licántropo. Era el único que lograba subsistir en aquel clima tórrido; bebía el rocío con delicados lametazos de las escasas plantas que le brindaban su frescor mañanero.

Durante el resto del día, se refugiaba bajo las ramas de un centenario árbol de Teneré, de hojas color lila, que lo cobijaba gustosamente.

Por la noche, era hora de cazar. Se adentraba a altas horas de la noche en las arenas para aprovechar el frescor, se agazapaba en las dunas a la espera de alguna manada descarriada. Cuando estaban lo suficientemente cerca, saltaba sobre el ejemplar más fuerte, respetando a las hembras, crías y ancianos.

Aquella noche, una manada de recios zekrus se aproximó; el macho más fuerte cayó bajo las zarpas del joven licántropo.

M. D. Álvarez 

No hay comentarios:

Publicar un comentario