¿Algo interesante? Preguntó él sorprendiendola por la espalda.
Ella se sobresalto al oírlo dando un respingo se giró encontrándoselo a menos de dos centímetros. A ella casi le da un infarto aquellos deslumbrantes ojos azules que la miraban entre divertido y juguetón.
Ella tartamudeó un poco, tratando de encontrar las palabras adecuadas.
—Eh, estaba... admirando tu estilo —dijo, sonrojándose.
Él sonrió con confianza, acercándose un paso más.
—Gracias. No sabía que tenía una fan —respondió, arqueando una ceja.
Ella se rió nerviosamente, sintiendo cómo la tensión se desvanecía.
—Soy más bien una observadora —confesó, sintiéndose audaz.
Él se inclinó un poco, con un brillo travieso en sus ojos.
—Entonces, ¿qué observas de mí?
El corazón de ella latía con fuerza mientras se preguntaba si debía arriesgarse a ser sincera. En ese instante, todo parecía posible.
Ella tomó aire, dándose valor.
—Que tienes un estilo único y que pareces divertido —respondió, sonriendo.
Él la miró con interés, como si cada palabra fuera un pequeño tesoro.
—¿Te gustaría descubrirlo en persona? —preguntó, señalando el coche estacionado cerca.
Ella no podía creer lo que escuchaba.
—¿Un paseo?
Él asintió, su sonrisa se amplió.
Sin pensarlo dos veces, ella aceptó. Se subieron al coche y él encendió el motor. Mientras recorrían las calles, la risa y la música llenaron el aire. En ese momento, ambos entendieron que esta era solo el inicio de una hermosa historia juntos.
M. D. Álvarez!
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