Ya está aquí otra vez la corriente de aire y, con el frío invernal, no me extrañaría que pillara una buena pulmonía. Bueno era yo, para pillar los catarros, neumonías y pulmonías ajenas; para eso soy un tiarrón del norte, para que todos los males recaigan sobre mí y dejen en paz a mis amores. No iba a dejar que aquella nimia brisa, aunque invernal, se colara aviesa en dirección a ellas.
M. D. Álvarez
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